lunes, 5 de diciembre de 2016

Ministerium




Frente a la entrada principal del Templo
contemplas con mirada inquisidora…
quieres tener la comprensión del tiempo
y ser su dueño y aprehender ahora:
tu pasado, tu presente y tu futuro.

Escrutas la oxidada cerradura
en busca de orificios imposible;
no sabes que la llave sólo obtura:
principios –a tus ojos invisibles–
misterios que soslaya el inmaduro.

La ciencia avanza, el hombre se apresura…
¡Todos a la conquista del futuro!
Muchos postulan que en el ADN
se encuentra la inefable cerradura
y es la nave central, mas todos temen
las secuelas de su mítica apertura.

Salen en direcciones contrapuestas
y vuelven en procura de cordura;
las puertas de salida están oclusas
y no concluyen nunca las respuestas.

Mientras tanto el Arcón, al otro lado,
sigue no percibido y desafiante
porque el ojo que dícese avezado
es el ojo incapaz de un principiante.

Falta la Plenitud demoledora:
el Saber sin su séquito de Velos;
pero muy pocos, inclusive ahora,
saben de sus magníficos misterios
porque en una rapiña miserable:
se llaman los Oráculos de Delos.

¡Ay, cómo nos sorprende la inocencia
del niño que nació con el sigilo!
¿Quién sabe: quien comprende el ministerium
o el que enreda al incauto entre sus hilos?

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