Imagen tomada
de: http://pijamasurf.com/2014/05/oculus-de-mike-flanagan-mirando-desde-el-otro-lado-del-espejo/
Siempre fuimos
sensibilidad o rencor
casi nunca evidentes
péndola en el
trapecio de la vida en la que el codicioso ego fluctuaba
nunca el fiel del
afecto,
siempre aguja que
punzó las entrañas
e hizo añicos la
dicha que nacía cubierta por la dulce zalema
o el abrazo ceñido
por el hueso en ausencia.
¿Qué reclamas hoy día
que nos cubre la noche
y el pulmón taciturno
se hace clamor que ahoga?
¡Ya no hay tren de
retorno!
El tiquete que parte
brinda como destino
el patíbulo incruento
de los desasosiegos.
¿Quién fue qué,
cuándo, cómo y en dónde?
¡Ya no es hora de
cómputos!
La matemática de las
ecuaciones no despeja la incógnita
y en el envés que
traen los mercurios, obstinado invidente por vestigio,
ya no hay segunda
instancia y la luna bruñida
reflecta espectros de
sol sobre el semblante.
¡Ojo verso, el lapso
te ha convertido en máscara!
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