viernes, 4 de noviembre de 2016

Confesión contra laudo






Raza de impostura y sacrilegio
simuladora -de teatro y peripecia-
cuelgas en anaqueles de tu pecho
mínimos galardones de fachada
cuando en los huesos llevas subrepticios
los venenosos cardenillos de tu cobre.

Invocas con voz que atruena, haces ofrendas,
proclamas contrición, metamorfosis…
y reiteras escarnios… ¡qué bazofia!...

Yo soy un transgresor por convicción
sin el teatro de superchería
viviendo mis miserias como adobo
a mi egregia materia de lisiado
que desde el nacimiento soy convicto
por la farsa en la que fui reproducido.

¡Soy el pecado mismo que camina
sin temor a escrutarse la cara
en el espejo que es tu frontispicio,
craquelado por tu hipocresía!


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