lunes, 14 de noviembre de 2016

Gime débil, di ájame

-homenaje prestado-
                                A: Jaime Gil de Biedma


Grito inconexo, la imagen de tus ojos. Expresión de mi propio deseo.
Integra imagen de mi vida, sol de las noches mismas que le robo.
Mientras que tú y yo nos deseamos feliz y larga vida en común,
En calles resonantes la oscuridad tenía todavía la misma espesura total.

De tus regresos guardo una impresión confusa de pánico, de pena y descontento,
En una de esas noches memorables de rara comunión, con la botella,
Bajo la prematura opacidad del cielo, que converge hacia su término,
Interrumpiendo entre la muchedumbre de los que a cada instante se suceden,
La vida, que adquiere carácter panorámico, inmensidad de instante.

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso, dejar atrás un sótano más negro que mi reputación?
Igual que entonces, surge ante mí tu rostro encantador contra un fondo de carros de combate.

Amor que tiene calidad de vida, amor sin exigencias de futuro, presente del pasado.
Justo del otro lado, yo contemplo un paisaje no exento de belleza en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
Amor más poderoso que la vida: perdido y encontrado. Encontrado, perdido...
Matiz en unas hojas, fulgor de un cristal, modulación del apagado brillo de la lluvia
En estas perspectivas desiertas bajo el sol, cuyo destino ya nadie recuerda.



Acotación: Este poema hace parte de lo que he llamado Acrósticos Anagramáticos debido a su constitución: las primeras letras de cada verso forman el acróstico y a la vez configuran el anagrama del nombre del poeta al que hago el homenaje. Digo 'homenaje prestado' porque los versos en su integridad están extraídos de diferentes poemas, todos exclusiva creación de dicho poeta.


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